La Fundación Camino Abierto funciona hace años en Carlos Keen, un pueblo de cuento ubicado cerca de Luján. Allí, junto a la huerta orgánica y la granja llena de animales, la fundación se dedica a la protección de chicos sin hogar que crecen, estudian y trabajan mientras colaboran cada domingo en el restaurante Los Girasoles, dentro del mismo predio. Apadrinado por Martiniano Molina, un chef que está muy cerca de la filosofía orgánica y sustentable en la cocina, este restaurante ganó nombre propio y se llena cada domingo de familias que van a disfrutar su cocina orgánica, a pasear por sus caminitos y estar en contacto con la naturaleza. Tanto ha crecido el proyecto, ganando fuerza por el apoyo del público, que ahora Martiniano y la Fundación presentan juntos la primera Escuela de Gastronomía Conciente del país, en la mismísima cocina de Los Girasoles, abierta para todo público.

La Escuela de Cocina Conciente es un nuevo centro de formación profesional, gratuito, con títulos oficiales, y avalado por el Ministerio de Trabajo. La meta es clara: formar cocineros con un panorama amplio acerca de la alimentación y su relación con la salud. La escuela comienza sus actividades con técnicas de huerta orgánica y cría de animales de granja, para seguir todo el proceso de crecimiento y maduración de los insumos que se utilizan en la elaboración de un buen plato de comida. La cursada ya está abierta, y las clases se dictan en un formato presencial semanal, para mayores de 18 años que tengan secundario completo.

El objetivo es generar conciencia acerca del acto de cocinar, ya no solamente para conseguir un plato gourmet o una buena presentación, sino también para sostener la salud y la calidad de vida de los que comen, generando conciencia en quienes cocinan. “Los alimentos orgánicos sin ningún agregado químico son ideales para este desarrollo y Los Girasoles, por su trayectoria al frente del proyecto social y educativo que realizan, es el lugar indicado para la Escuela.”, explica Martiniano Molina.

“No es sólo la ecología, la alimentación o la educación: es todo junto lo que tiene que cambiar”, dice. Las clases serán en un contexto que tiene el privilegio de reunir todo el camino del alimento, desde su siembra  hasta el emplatado final.

“Es interesante que la gente vaya y conozca, coma sano, lo que sale de la tierra, y ayude a los chicos; pero nos pareció importante que participen y puedan involucrarse de una manera más orgánica con la propuesta”, dice Martiniano. “A veces en lo chiquitito está el cambio, es transformarse a uno mismo. Y Carlos Keen es un ejemplo: una fundación pequeña, que es también una escuela, donde se puede ir a entender verdaderamente lo que es una huerta y a partir de ahí hacer un plato, no de otra forma. Aprender a cocinar es eso…”

 

En Calle Roca s/n, (Carlos Keen) / 02323-495041 / www.caminoabierto.org.ar

Distancia:70 kmde Buenos Aires (Acceso Oeste hasta Lujan; ruta 7 y desvío pavimentado de13 kmhacia la derecha; dos peajes).