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Como pocas veces antes, el clima impuso en 2009 su propia agenda en la Argentina. En las esquinas del norte del país, un alud conmocionó a la ciudad salteña de Tartagal y un tornado de fuerza con escasos antecedentes en el país golpeó a la localidad misionera de San Pedro; la sequía da aún postales inéditas en Córdoba y al sur de Bahía Blanca; la bajante del Paraná fue inédita, y la temperatura, récord en varias provincias, enloqueció el guardarropas. Se va un año de inesperados eventos climáticos.

“El clima tuvo este año una variabilidad mayor, con la presentación de eventos extremos”, indicó a LA NACION el director del Servicio Meteorológico Nacional (SMN), Héctor Ciappesoni. El Departamento de Climatología del SMN informó sobre las anormalidades detectadas en los últimos meses, con zonas en las que la falta de precipitaciones alcanza valores no observados en 50 años. Como consecuencia de esa sequedad del ambiente, la temperatura hizo sentir su aumento.

“Durante la última semana de agosto tuvo lugar la irrupción de una masa de aire tropical totalmente inusual para la época, que provocó valores de temperaturas máximas récord en 50 años para ese mes. Por el contrario, septiembre se presentó más frío en gran parte del país, mientras que octubre nuevamente se presentó más caluroso, destacándose una situación extraordinaria durante los últimos días de ese mes con el ingreso de aire muy cálido hacia el norte y centro del país, que provocó temperaturas totalmente insólitas (más de 40°) por varios días consecutivos. Eso rompió récords mensuales en prácticamente todas las localidades, y en algunas récords anuales de temperatura máxima absoluta”, se explicó en el SMN.

El principal organismo que estudia los fenómenos climáticos detalló a pedido de LA NACION los hechos anormales del año:

En febrero una tormenta severa con fuertes vientos y caída de granizo provocó 4 muertes en Rosario.

El 9 de ese mes, lluvias muy intensas produjeron desplazamientos de tierra en Tartagal y dos muertes.

En abril, mayo y octubre varias localidades batieron récords de valores de temperatura más alta.

Intensas tormentas de nieve en Tierra del Fuego, entre el 25 y el 29 de julio, significaron la nevada más intensa en dos décadas.

El 7 de septiembre se abatió un tornado de clase F4 en la localidad de San Pedro, Misiones, con 10 muertos y daños materiales.

El déficit de precipitaciones y varios períodos cálidos extremos provocaron una situación hídrica crítica en Córdoba y el sudoeste de Buenos Aires.

El 13 del actual se registró una tormenta muy intensa sobre la ciudad de Buenos Aires con lluvias de 60 mm en una hora.

Si bien hubo zonas inundadas en las orillas del Paraná, para los técnicos del SMN se trata de un crecimiento de ese río hacia sus valores históricos luego de un período de graves bajantes.

“Cuando se habla de sequía o inundaciones, siempre se refiere a los problemas económicos que provocan. El clima hace lo suyo, pero la mano humana potencia los efectos”, explicó Ciappesoni. La última inundación de calles porteñas sería un ejemplo de esa situación. Es que el diseño de la ciudad creció a partir de los valores más altos de precipitaciones registrados en las primeras décadas del siglo XX, que no superaban los 30 mm/h como récord, en tanto que hoy pueden producirse precipitaciones de más de 70 mm/h. En esa variación entra en juego hasta la cantidad de energía -proliferación de acondicionadores de aire, por caso- que produce la metrópolis y que interactúa con el ambiente.

También el corrimiento de las áreas agrícolas aparece como un condicionante en el momento de evaluar los costos de pérdidas de la sequía. Zonas de clima benigno para las cosechas en las décadas del 70 y del 80 no tenían antes tan buenas condiciones para la siembra y ahora volverían a presentarse tal cual eran antes, en la opinión de los expertos del SMN.

Para el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), “ya son más de diez millones de hectáreas las afectadas por el período de sequía extrema”. Para llegar a este punto de quiebre se tuvo un arrastre de situaciones anormales en los últimos años.

Cambio profundo

El fenómeno de fuerte variación climática empieza a notarse a partir de 2005/2006, pero con profundización de los efectos en los últimos dos años. El SMN informó: “Se observa que durante 2008 la zona crítica abarcó principalmente la zona del Litoral, este de Córdoba, este de Santiago del Estero, oeste de Santa Fe y la provincia de Buenos Aires, con lluvias anuales que fueron entre 40% y 60% inferiores a lo climatológicamente esperado, dando como resultado uno de los años más secos de la historia”.

Ese ciclo se repitió en 2009. La carencia de lluvias provocó, entonces, aumentos inusuales de temperatura. Se vio así que, en octubre último, las ciudades de Catamarca (47°), Santiago del Estero (45°2) y Tucumán (45°) superaron sus temperaturas máximas en 58 años, tomándose en cuenta incluso los veranos. En los registros del SMN figura que en octubre también superaron o alcanzaron sus máximos valores en 50 años las ciudades de Jáchal, Venado Tuerto, Marcos Juárez, Paraná, Bolívar, Paso de los Libres, Nueve de Julio, Rosario, Junín, Monte Caseros, Concordia, Gualeguaychú, San Rafael, Bahía Blanca, Azul, Las Flores, Tres Arroyos y Tandil.

En este 2009 se remarcó un cambio climático que, para los especialistas, acompañará al país por varios años.

Por Daniel Gallo
Fuente: LA NACION