Por Diego Castro, chef y columnista de Green Vivant.
¿Qué estrategia seguir cuando no estamos en nuestros hogares y queremos mantener una alimentación viva? A la hora de elegir que comer, cuando estamos lejos de nuestra cocina, puede parecer difícil seguir alineados. Pero es posible continuar con una alimentación saludable, ya sea que estemos de viaje o en nuestra propia ciudad, pero muy ocupados y en la calle, moviéndonos.

Hoy en día, la mayoría de nosotros lleva un estilo de vida urbano y agitado que nos exige comer “por ahí” a menudo. Quien más, quien menos, resolvemos uno o varios almuerzos por semana en la calle; pasamos muchas horas fuera de casa, y muchos también viajamos por trabajo de vez en cuando. En ciudades donde la propuesta gastronómica no parezca ser “tan” saludable, lo ideal es estar prevenidos y llevar algunos básicos con nosotros, que nos ayuden a mantener una línea sencilla, nutritiva y saludable. Un buen comienzo es contar con algunas frutas, alimento “portátil” si los hay. Probá con mandarinas por la mañana y manzanas para cualquier hora del día. Anticipate preparando algunos snacks muy prácticos, como un pequeño frasco con frutos secos (almendras, pasas de uva, semillas de zapallo o de girasol, nueces). También podés llevar un par de algas nori en una bolsa con cierre hermético, o un poco de espirulina para agregar a una botella de agua o para acompañar un jugo. Otra idea que yo practico normalmente es equiparme con una palta (aguacate) y una cucharita, para abrirla y comerla en donde sea. Para condimentar, un poco de sal rosa y un sobre con pimienta de cayena (sobre todo en invierno) nunca están de más, no ocupan lugar ni pesan.

Aclaremos que no es necesario llevar todos estos ítems a la vez, se puede ir variando y eligiendo; pero si lo pensamos, es mejor cargar con una “mini alacena” a que nos sorprenda el apetito desguarnecidos y terminar comiendo cualquier cosa que haya que cargar durante días en los intestinos.
Otra buena idea es llevar nuestra “mini alacena” con nosotros y acompañar a nuestros amigos a restaurants de cualquier tipo que elijan. Allí, podés pedir sólo una ensalada y cuando la tengas en frente, agregar tu ” propio arsenal” para suplementarla y fortificarla, sin llamar mucho la atención, sin justificarlo con nadie.
En este momento, por ejemplo, yo mismo me encuentro de viaje: pasé por Bogotá y ahora estoy en Panamá. Mi idea es ir compartiendo experiencias viajeras con ustedes a lo largo de estas semanas. En Bogotá, un día comí en un restaurant vegetariano; uno de los detalles que me llamó la atención es que para comenzar la experiencia nos sirvieron un plato con trozos de Papaya, en lugar de la tan famosa “panera”. Claro: la papaya es una de las frutas más recomendadas para ayudar el proceso de digestión, ya que contiene “papaína”, una de las enzimas digestivas más poderosas. De hecho, si tienen la oportunidad de observar algún suplemento digestivo de buena calidad, verán que ésta enzima es frecuentemente el ingrediente principal.
En algunos lugares parece todo más fácil que en otros. Podemos tener problemas para adquirir ciertos ingredientes que se consiguen fácilmente en otros lados, y la industria de la alimentación está enfocada en otros intereses que poco tienen que ver con nuestra salud. Pero a no desanimarse:hay muchas opciones para seguir comiendo sano, rico y vivo. No esperemos que otros se ocupen de nuestra comida, hagámoslo nosotros mismos, lo mejor que podamos, con consciencia. Todo está a nuestro alcance.

 

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