El compromiso y la incorporación en los hábitos diarios de productos exclusivamente de origen vegetal no sólo está restringido a la alimentación. Ahora, además de sumar alimentos vegetales y veganos se puede incorporar el cuidado por la sostenibilidad y la preservación del ambiente a través del uso de bolsas biodegradables. El plástico con base biológica, que es el principal componente de un tipo de bolsas biodegradables, a diferencia del plástico convencional se deriva de recursos renovables, como el azúcar, el almidón, el aceite vegetal, la celulosa, etc. Entre ellos el cultivo de maíz, la caña de azúcar y la madera son las materias primas más comunes. Las bolsas biodegradables se producen a través de la síntesis de PLA (ácido poliláctico, un polímero de origen vegetal presente en múltiples especies vegetales) y en su producción utilizan un 65% menos de energía que la producción de plásticos convencionales, genera un 68% menos gases de efecto invernadero y no contiene toxinas.

 

Las bolsas biodegradables de base de almidón de maíz de Jardín Orgánico son aptas para la disposición de aquellos residuos que no reciclamos ni son compostados y están hechas con materias primas como el almidón de maíz, un carbohidrato soluble y proveniente de fuentes renovables. Esto último, implica que permite un ciclado de la materia y que en un ambiente apto para su degradación o con un correcto proceso de compostaje se biodegrada después de 180, días transformándose en nutrientes para la tierra y generando el cierre del ciclo.

 

Las bolsas biodegradables, específicamente de almidón de maíz tienen muchas ventajas y atributos entre las cuáles podemos mencionar: 

  • Se biodegradan en diversos ambientes: Procesos de compostaje y en el suelo ante condiciones de humedad y temperatura adecuadas (a diferencia de las plásticas convencionales que tardan miles de años y se particionan en micro partículas de plástico generando contaminación residual).
  • Son productos en un 100% provenientes de origen vegetal, permitiendo un eslabón más la independencia de productos que estén asociados a producciones animales o extracción de algún producto de origen animal (ya sea doméstico o silvestre).
  • Permiten una reducción en las emisiones de CO2, generando en su producción un menor impacto ambiental.
  • No producen residuos tóxicos y por ende pueden utilizarse con otros fines como la preservación de alimentos.
  • Tienen las mismas características de resistencia, flexibilidad, claridad e impermeabilidad que las bolsas convencionales.
  • Permite su reutilización considerando un correcto uso de la misma.

Sumar un hábito más que complementa y sinergiza el compromiso con el ambiente y los seres vivos que componen la biosfera, aumenta la probabilidad de un planeta sostenible.  Usar bolsas biodegradables de Jardín Orgánico reafirma el compromiso indispensable de aquellos que buscan una alimentación y vida sana en sintonía con el cuidado ambiental.