Las frutas pertenecientes al grupo de los Cítricos se desarrollan en casi todas las regiones del mundo, sin embargo su origen y descubrimiento se remonta a cientos de años atrás en el continente asiático. Dentro del género Citrus existen múltiples especies de donde surgen las variedades de cítricos que consumimos en la actualidad y que provienen de zonas tropicales y subtropicales de Asia y del archipiélago Malayo; desde allí se fueron distribuyendo a otras regiones del mundo donde hoy se cultivan cítricos. Sin embargo, estas especies precisan condiciones agroclimáticas características, dado que no toleran temperaturas muy frías. Entre algunas de las representantes de este género, se encuentran la naranja dulce, la naranja agria, el limón, la mandarina, el pomelo o la toronja y la lima. Algunas de estas frutas cuentan con mayor o menor sabor ácido y diferentes aceites esenciales que le otorgan propiedades aromáticas e hidratantes por ejemplo para el cuidado de la piel.

Entre las frutas frescas, los cítricos cuentan con un alto valor nutritivo dado por su equilibrado contenido en agua, azúcares, ácidos, sales minerales, fibras y vitaminas. Principalmente, es de destacar el indiscutible elevado contenido en vitamina C. La vitamina C es un antioxidante capaz de prevenir la formación de radicales libres, los cuales ocasionan deterioro celular. Por ende, esta vitamina es imprescindible en la formación y mantenimiento del colágeno, esencial como proteína corporal que actúa como ligamento y sostén de la piel, músculos, cartílagos, huesos, dientes y encías. La vitamina C colabora además en el aprovechamiento de los hidratos de carbono y aminoácidos, y en la absorción de hierro a partir de fuentes no animales. Esto último, es de gran importancia para aquellas personas que optan por dietas veganas o vegetarianas ya que al consumir ciertos alimentos con alto contenido de hierro (como legumbres), acompañar dicha dieta con un alto aporte de cítricos les va permitir aprovechar mejor el nutriente. A diferencia de lo que ocurre con la mayoría de los animales, el cuerpo humano es incapaz de sintetizar vitamina C. Esta debe ser incorporada a través de la dieta o como suplemento vitamínico. Dado que la vitamina C tiene la particularidad de perderse con facilidad en los procesos de almacenamiento y cocción de los alimentos, es importante el consumo de la fruta fresca.

  • Además del beneficio aportado por su contenido de Vitamina C, aquí detallamos algunos beneficios que de manera integral nos proporciona el consumo de cítricos y que sin dudas debiera convencernos de incorporarlos todo el año a nuestra alimentación:
  • Fuentes naturales de vitaminas y minerales: para revitalizar el organismo, fortalecer los tejidos, prevenir resfriados e infecciones de la mucosa, estimular las secreciones glandulares y equilibrar la tensión arterial.
  • Protegen el sistema digestivo: al ser de origen vegetal, son muy beneficiosos para la salud gastrointestinal.
  • Piel bella y saludable: por sus aceites esenciales, los cítricos son excelentes para la piel. Por esto mismo, no es de extrañar que se haya incluido a menudo en diversas fórmulas cosméticas. En especial, los extractos de sus cáscaras.
  • Activan el sistema inmunitario: clave en épocas invernales para prevenir y subir las defensas ante bajas temperaturas.
  • Desintoxican el organismo: proveen una eficiente eliminación de toxinas que muchas veces son las causantes de sentir cansancio o fatiga.

Consumir frutas frescas orgánicas como los cítricos de Jardín Orgánico, nos brindan muchos atributos positivos a nuestra alimentación. Además, nos asegura conocer su proveniencia, su modo de producción en sintonía con un cuidado por el ambiente y la salud.