La producción de té con todas sus variedades (té verde, negro, blanco o rojo) proviene de la misma planta, Camellia Sinensis. La diferencia principal está en su procesamiento posterior. Las hojas de té se secan y luego ocurre una oxidación con humedad y temperatura controladas. La producción orgánica es aún más compleja y permite beneficios mayores debido a la ausencia de tratamientos químicos en su proceso y confiere un alimento más sano y natural.

Su historia se remonta a muchos años atrás en el continente asiático pero logró su expansión de manera mundial y actualmente se cultiva en muchas regiones del planeta. En Argentina, por ejemplo, se cultivan 80.000 toneladas de té, lo que representa el 90% de la producción total del continente sudamericano y es principalmente destinado al mercado interno (ya que este representa el 2% del consumo mundial). La región tealera por excelencia son las provincias de Misiones y Corrientes en el norte del país por sus características agroclimáticas que permiten condiciones benignas para el desarrollo de las plantaciones. 

 

Beneficios de las variedades (Negra y Verde)

 

  • Té Negro: Se consumen brotes y hojas obtenidas producto de un proceso de oxidación compleja que permite las mayores propiedades aromáticas. Posee un alto contenido en flavonoides que ofrece propiedades a la salud como protección del sistema cardiovascular por su contribución a reducir el nivel de colesterol en sangre. 
  • Té Verde: Carece del procesamiento de oxidación que ocurre con el té negro y por ende se obtiene una coloración más clara y menor proporción de propiedades aromáticas. Sin embargo, debido a esto también presenta elevadas cantidades de antioxidantes (denominadas polifenoles) lo cual brinda beneficios saludables que colaboran con entre otras cosas la nivelación de la insulina en sangre, disminuye la grasa corporal, el nivel de triglicéridos y permite reducir los procesos de oxidación de radicales libres lo cual retrasa el envejecimiento. 

 

¿Cómo tomarlos?

 

A la hora de realizar la infusión debe considerarse que el té verde es más delicado y al contrario que el negro, pierde su sabor transcurrido un año. También hay que usar agua a una temperatura más baja para infusionarlo, entre 70 y 80 grados, y dejarlo menos tiempo que el negro, no más de tres minutos y en el caso del té verde de alta calidad, puede ser tan breve como 30 segundos. Si se deja durante más tiempo, se intensifica el sabor amargo de los taninos de té y resulta desagradable.

Ambos tipos de té contienen cafeína, aunque el té negro en mayor cantidad. Una taza de té negro tiene entre 40 y 90 mg de cafeína, mientras que el té verde ttiene entre 20 y 45 mg. En comparación, siempre es menor a una taza de café que contiene entre 60 y 100 mg de cafeína. Sin embargo, a pesar de poseer una determinada concentración de un estimulante como la cafeína, ambos tanto el té verde como el negro contienen l-teanina, un aminoácido que contribuye a la producción del neurotransmisor relajante en el cerebro. Esta combinación hace que el té aumenta el estado de alerta, igual que el café, pero sin nerviosismo.

Infusiones de té negro o verde, son ideales para tardes de otoño y para acompañar todo tipo de dietas pero sobre todo son una gran alternativa vegana ya que son 100% de origen vegetal y orgánico. Además de los beneficios saludables que proveen, generan una sensación de calidez necesaria para los climas otoñales donde abundan temperaturas más frescas y lluvias más frecuentes que invitan a quedarse en casa y disfrutar de un rico té.

Podés encontrar las variedades de té Negro y Verde en Jardín Orgánico para armar tu merienda ideal y saber que estás consumiendo algo totalmente natural.