La historia del uso de las semillas de mostaza para usos culinarios y medicinales se remonta a varios siglos atrás. Sinapsis alba, el nombre científico de la planta de mostaza blanca que es una de las más utilizadas, fue acuñado por los clásicos griegos lo cual indica la importancia de dichas semillas para su alimentación y la relevancia que consideraban tenía para el desarrollo cognitivo. Luego, más adelante en el recorrido histórico, se probaron mezclas de estas semillas con vinagres y vinos fermentados (como el mosto) y comenzaron a aparecer salsas con un cierto picor o ardor bastante cercanas a lo que hoy conocemos como “mostaza” (de ahí la proveniencia de su nombre por el “mosto que arde”, posiblemente).

En la actualidad, es una de las especias más utilizadas, a nivel mundial entre muchos otros junto al kétchup y la mayonesa.Sin embargo, la mostaza es mucho más que una salsa, ya que se puede consumir casi toda la parte aérea de la planta, además de usar la semilla entera o molida e incluso producir aceite. La mostaza pertenece a la familia botánica de las “Crucíferas”, por eso tiene una morfología similar a la del coliflor, la rúcula, la colza y los nabos. Existen múltiples variedades, incluyendo la mostaza negra (Brassica nigra) y la china (Brassica juncea) que es mucho más suculenta.

Algunas propiedades nutricionales que aporta a la salud, son: 

  • Buena cantidad de Vitaminas A, B y C, mucho calcio, hierro y selenio, muchas proteínas y pocas calorías.
  • Reduce el dolor de cabeza, el resfrío y el cansancio muscular.
  • Es ideal para estimular el apetito porque favorece una buena digestión.

Todo tipo de salsas de mostazas solas o en combinación con otros deliciosos alimentos y de diferentes orígenes se pueden encontrar en la web de Jardín Orgánico.