Por la Lic. Ana Kout.

Frente a la indiscutible problemática generada por el consumo masivo de productos lácteos de origen animal, se pueden obtener exquisitas leches vegetales a partir de semillas licuadas, con similares texturas a las de origen animal, pero con mejor sabor, mayor calidad nutricional, alto poder vitalizante y ningún efecto negativo.

Lácteos de origen animal

La leche neutraliza nuestro ácido gástrico y NO permite la digestión de la caseína. La caseína se utiliza en carpintería industrial como pegamento y ese “pegamento” es el que muchas veces provoca estreñimiento y otros problemas digestivos. Esta sustancia se densifica en el intestino y provoca mucosidad a nivel intestinal y a nivel respiratorio. Otro gran problema de la leche es el NIVEL DE ANTIBIOTICOS que tiene. Son inyectados a las vacas para que no enfermen y posteriormente pasan a la leche que luego el consumidor toma.

Además, la proporción Calcio-Magnesio-Fósforo que tiene la leche es fatal. Tiene demasiado fósforo y demasiado poco magnesio, por lo tanto la absorción no será buena.

Si hablamos de la grasa, la de la leche de vaca es de alto contenido en Ácido Araquidónico (pro-inflamatorio y relacionado con reacciones alérgicas) y mucha cantidad de colesterol.

El Calcio es otro gran mito de la leche. La leche ¡DESCALCIFICA! Esto es debido a su alto contenido en proteína, que provoca UNA ACIDIFICACIÓN DEL ORGANISMO que para neutralizar esta situación EL ORGANISMO EXTRAE MATERIALES ALCALINOS DE LOS HUESOS PRINCIPALMENTE.

Esta constante agresión con el consumo habitual de lácteos hace que nuestro organismo quede finalmente saturado de toxinas. Esto dificulta los procesos de limpieza de los emuntorios y se provoquen PATOLOGIAS DE ELIMINACIÓN (asma, bronquitis, eczema, afecciones ORL, colitis…) o autoinmunes (artritis reumatoide, lupus, celiaquía, diabetes juvenil.)

Por último,  la leche de vaca son los pesticidas derivados de su alimentación o el tratamiento de establos. La pus de las mastitis (infección en las ubres). Virus y bacterias siempre omnipresentes a pesar de su tratamiento. Es curioso que después de haber pasteurizado la leche, lo cual destruye buena parte de vitaminas y enzimas, las bacterias que no pueden ser eliminadas totalmente hacen acto de presencia y se duplican durante el primer día de haber abierto el envase.

Aquí, algunas recetas pretender servir como alternativa natural y casera destinada a niños y adultos.

 

Reemplazo eficiente

Es absolutamente recomendable y necesario, el proceso previo de activación (remojado) de las semillas a utilizar. Esta hidratación (toda la noche en agua), no solo despierta importantes procesos transformativos a nivel nutricional, sino que facilita el procesamiento, mejora la textura del producto final y optimiza su digestibilidad.

La proporción de agua y la técnica a utilizar, depende de aquello que deseamos a nivel de sabor y textura. Hay quienes trabajan con poca agua al inicio, licuando un puñado de almendras peladas con el agua suficiente para un correcto procesamiento. Luego se filtra el licuado con auxilio de un lienzo, estrujando a fondo para extraer todo el líquido posible (el residuo sólido puede utilizarse en granolas o galletas), siendo las últimas gotas las más importantes. El fluido se licua nuevamente, agregando ahora el resto del agua (en total se usan 2 litros), 2 cucharadas de miel de abejas, 1 cucharada de aceite de oliva virgen, esencia de vainilla y 1 cucharadita de salmuera (sal de roca líquida). Así obtenemos 2 litros de leche de textura sedosa y cremosa, que podemos conservar 2-3 días en heladera.

Además de las semillas oleaginosas, también podemos hacer interesantes leches vegetales con cereales como la quínoa, el amaranto, la cebada o la avena.  Genéricamente debemos remojar los cereales con 10 partes de agua, durante 10-12 horas (toda la noche). Por la mañana llevamos a hervor (se puede agregar chaucha de vainilla, canela en rama o cáscaras de cítricos) y luego bajamos a fuego mínimo, cocinando con difusor de calor durante una hora (media hora en el caso de la quínoa). Luego colamos (los granos pueden utilizarse aparte, o dejarlos como en el caso de la mazamorra) y podemos endulzar con miel de abejas, azúcar mascabo y/o harina de algarroba.

El uso principal de las leches vegetales es como bebida altamente nutritiva, y si bien resultan fáciles de digerir (aún por parte de estómagos delicados o ancianos), siempre vale la recomendación de no exagerar; en general su poder saciante evita tal descontrol. Se pueden emplear en desayunos, meriendas o entre horas; siendo bebida ideal para bebes, deportistas e intelectuales. También se prestan para interactuar con otros alimentos: sirven para preparar el kéfir de leche, salsas como la clásica bechamel, desayunos como las granolas, licuados frutales o sopas sustanciosas.

Estas leches vegetales son muy ricas en calcio.

Además obtenemos calcio de nueces crudas, semillas de sésamo crudas molidas, semillas de amapola, verduras de hojas verdes, algas marinas, las frutas, el pasto de trigo o wheatgrass, el tahini (crema de sésamo).

Si lo que te preocupan son las proteínas, come cereales integrales combinados con algas, legumbres, frutos secos, variedad de semillas oleaginosas.

Que tu alimento nutra, depure y vitalice tu organismo!!!

 

Lic. Ani Koutnouyan

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