Salieron hacia Europa hace casi 130 años; el martes recibirán ancestral homenaje fúnebre. El 12 de enero arribaron desde Suiza los esqueletos de cinco alacalufes que fueron sacados del país en 1881 por un empresario alemán para ser exhibidos como “rarezas” en distintas ciudades europeas. Serán recibidos con honores militares y luego serán sepultados en la misma isla que fue su hogar.

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El empresario Maurice Maitre junto a un grupo de Selk’nam, en el contexto de la Exposición Universal de París. El niño de pie a su derecha es J. Luis M. Calafate
Grupo étnico: Selk’nam
Autor: desconocido
Año: 1889
Lugar: París, Francia
Soporte: Positivo sobre papel
Archivo: Etnografiska Museet Stockholm. Estocolmo, Suecia.

Por María José Picon Meleda

En agosto de 1881, un grupo de 11 kawésqar fueron capturados en Tierra del Fuego por el empresario alemán Carl Hagenbeck. Días después fueron llevados a París para ser exhibidos en el Jardin d’Acclimatation ante el público francés. Ese mismo año recorrieron Europa: fueron expuestos en el Jardín Zoológico de Berlín, pasaron por Leipzig, Munich, Stuttgart, Nuremberg y terminaron su recorrido en Zürich.
Tras 129 años los cuerpos de Henry, Lise, Grethe, Piskouna y Capitan -bautizados así por los europeos- regresarán a Chile. El viernes pasado una delegación de cinco descendientes indígenas fueguinos partió a Suiza en busca de sus antepasados hallados en el departamento de antropología de la Universidad de Zürich. En febrero de 2008, el documentalista Hans Mülchi y el historiador Christian Báez, encontraron los esqueletos mientras grababan el documental “Calafate, Zoológicos Humanos”, en Europa.

Este martes 12 de enero las cinco osamentas, acompañadas por el profesor y antropólogo suizo Christoph Zollikofer, que mantuvo los esqueletos bajo su cuidado, aterrizaron en el aeropuerto Arturo Merino Benítez. Luego, los restos serán trasladados a la Segunda Brigada Aérea de la Fach, donde recibirán honores militares. Varias autoridades asistirán al acontecimiento, entre ellas el ministro secretario general de la Presidencia, José Antonio Viera-Gallo, y la ministra de Mideplan, Paula Quintana, además de un grupo de dirigentes indígenas de diversas comunidades.
Las osamentas las recibirá la descendiente kawésqar Rosa Catalán (70), una de las artesanas más antiguas de la zona austral. La anciana -quien lleva el “ajuar funerario”- fue escogida entre miembros de su comunidad para realizar el cambio de féretros. Ella, en una ceremonia privada, ungirá en aceite los restos y los depositará en pieles de lobos marinos envueltas en canastillos de junquillo, según la tradición alacalufe.
El trasfondo político
El ministro Viera-Gallo, coordinador de Asuntos Indígenas, será quien presidirá la ceremonia. Él ha sido el encargado, en los últimos meses, de agilizar los trámites para efectuar la repatriación de los restos alacalufes.
“Esto es un acto de reparación del trato que hubo con los pueblos indígenas”, dice a “El Mercurio” el ministro Viera-Gallo, quien también tiene a su cargo atender el conflicto de La Araucanía, que entró en crisis en 2009. Y agrega: “Es muy importante que Chile, que fue culpable de esta terrible injusticia, reconozca este hecho y repare, aunque sea simbólicamente, la monstruosidad que se ha cometido”.
A mediados de septiembre del año pasado, el ministro Viera-Gallo se puso en contacto con Hans Mülchi y Christian Báez, quienes le pidieron a la autoridad que facilitara el proceso para que las osamentas viajaran de regreso a la capital. Y así fue. El gobierno regional de Magallanes pagó los pasajes aéreos de los descendientes kawésqar para viajar a Zürich. En tanto, el Ejecutivo consiguió un avión de la Fach para llevar las osamentas hasta Punta Arenas y, una vez ahí, ser trasladados en un buque de la Armada para ser enterradas en la isla Karukinká, en Tierra del Fuego.
Pero Viera-Gallo también establece una conexión entre la inauguración del Museo de la Memoria y el homenaje a los indígenas: “El Museo de la Memoria se refiere a las violaciones que ocurrieron hace 30 años, y la ceremonia del martes 12 de enero es la memoria de lo que ocurrió hace más de un siglo”. Y explica: “Es importante comprender que la historia de Chile ha estado jalonada por períodos muy violentos de violaciones a los DD.HH. Y así como es positivo recordar la memoria del período militar, también la sociedad chilena tiene que asumir la herida que ocurrió en el sur de Chile”.
Al igual que los kawésqar, otros dos grupos de fueguinos (selk’nam y tehuelches) y uno mapuche fueron llevados a Europa a fines del siglo XIX. El Gobierno ya está haciendo las gestiones con la Cancillería para recuperar los cuerpos. “Al Estado chileno le interesa recuperar todos los restos de estas familias que fueron llevadas contra su voluntad”, dice Viera-Gallo.
Sólo descendientes kawésqar podrán ver las sepulturasEmotiva ceremonia funeraria:
Tras la ceremonia privada que se realizará en la Segunda Base Aérea de Santiago, un avión de la Fach trasladará a los cinco restos kawésqar -depositados en canastillos de junquillo- hasta Punta Arenas. Una vez ahí, las osamentas serán guardadas en carrozas fúnebres y serán escoltadas por un grupo de Carabineros hasta llegar a la casa patrimonial Los Intendentes, donde se realizará una ceremonia ecuménica. “Habrá un homenaje del gobierno local”, cuenta el documentalista Hans Mülchi, quien ha estado en permanente contacto con miembros de la comunidad kawésqar. Los restos serán velados hasta las 6:00 de la mañana del miércoles 13 de enero en la casona. A primera hora, un buque de la Armada, con una capacidad de aproximadamente 35 personas, zarpará en dirección de la isla Karukinká, en Tierra del Fuego.
“Se eligió esa isla, porque es la que está más cerca de donde fueron sacados los ancestros”, dice Celina Llanllán, miembro de la comunidad kawésqar, quien viajó a Zürich junto el resto de la delegación. El viaje contará con la presencia de la ministra de Mideplán, Paula Quintana, autoridades del gobierno regional de Magallanes y miembros de la comunidad kawésqar.
Tras seis horas de navegación, el buque anclará en el mar a una distancia prudente de la isla. La idea es que sólo los descendientes kawésqar remen en botes hasta la orilla de Karukinká junto a las osamentas. “El rito fúnebre es reservado. No vamos a permitir que nadie vaya. Ahí mandan los ancianos”, comenta Celina Llanllán. El ritual durará alrededor de tres horas y, según la tradición, los canastillos de junco serán dejados al interior de las cuevas de la isla. “Ellos enterraban a su gente en cuevas antiguamente. Ese es el rito funerario de estos pueblos. Nunca más vuelven a esas islas, ya que queda como el lugar de los muertos”, explica Ricardo Brodsky, jefe de División de la Segpres. Según autoridades de la región, una vez embarcados se someterán a las “leyes kawésqar”, que exigen que no haya ningún registro audiovisual. “Soñamos con cruzar a la isla. Tenemos el sueño de ganarnos la confianza de los kawésqar”, dice emocionado Mülchi, quien espera terminar el documental con los últimos minutos del ritual fúnebre al interior de las cuevas.
Experto de la Conadi
Según el antropólogo y director de la Conadi, Nelson Aguilera, no hay pruebas empíricas que confirmen que las cinco osamentas pertenezcan a la comunidad kawésqar. El académico, tras conocer los antecedentes del documental “Calafate, Zoológicos Humanos”, escribió el paper “Consideraciones para la identificación étnica de los restos humanos canoeros en Zürich”. En él, postula las interrogantes respecto del origen de Henry, Lise, Grethe, Piskouna y Capitan. A su juicio, existe suficiente evidencia para inferir que las osamentas podrían corresponder tanto a indígenas kawésqar como yaganes.
Documental Calafate
En septiembre del año pasado “El Mercurio” publicó el reportaje “La lucha por repatriar los restos de indígenas chilenos desde Europa”, donde reveló el hallazgo que hicieron el documentalista Hans Münich y el historiador Christian Báez en la Universidad de Zürich. En febrero de 2007 recorrieron varios países de Europa para reconstruir la ruta de cuatro etnias originarias exhibidas en los llamados “zoológicos humanos”. Ese año encontraron las osamentas de cinco miembros de la comunidad alacalufe en el departamento de antropología de la institución. Ambos empezaron conversaciones con la Universidad de Zürich para que los cuerpos fueran repatriados a Chile. Los antropólogos suizos, Christoph Zollikofer y Marcia Ponce de León, sin embargo, pusieron sólo una condición: que el Gobierno chileno se comprometiera a devolver las osamentas a los descendientes alacalufes. El resultado final fue el documental “Calafate, Zoológicos Humanos”, que será estrenado en Canal 13 a mediados de año.

Fuente: El Mercurio

Más información: http://deperalilloasantiago.blogspot.com/2009/10/8.html