La polenta es un alimento muy nutritivo cuyo origen se remonta a épocas antiguas del Imperio romano (que se basaba en molienda de trigo y cebada) y que luego por ende tuvo mucha impronta en platos gastronómicos italianos. Sin embargo, cobró muchísima relevancia la polenta de maíz luego de ser introducidos los granos de maíz en Europa, provenientes de América. Su gran potencial de rendir permitía alimentar con poca cantidad de granos molidos a gran número de personas con lo cual históricamente se terminó asentando como un plato nutritivo muy popular.

Existen tres tipos fundamentales de polenta, la amarilla, que se hace con harina de maíz, la blanca, que se saca de la harina de castaña, y la oscura, que usa harina de alforfón o más comúnmente llamado trigo sarraceno. La amarilla es la más conocida y utilizada en Argentina; difundida ampliamente en las recetas y las costumbres a lo largo y a lo ancho del país. Posee una preparación muy sencilla: no hay más que cocer la harina para polenta con agua y sal, ideal por ejemplo para personas veganas ya que es completamente de origen vegetal. Se le pueden añadir condimentos o cualquier otra hierba aromática para destacar un mejor sabor.

La base de la polenta es el maíz, el cereal más cultivado actualmente en el mundo junto con el trigo. La polenta se obtiene moliendo el maíz seco, lo que la hace más fácil de digerir. En el caso de la polenta orgánica, proviene de maíces cultivados de manera más natural ya que restringe el uso de químicos en su producción con lo cual mantiene los nutrientes y además garantiza la inocuidad del alimento. Además, la polenta tiene gran flexibilidad en sus usos (fríos o calientes) pero es ideal en época invernal ya que los platos calientes con diferentes salsas ayudan a combatir las frías temperaturas mientras que aporta importantes beneficios, entre ellos:

 

  •  Muy rica en hidratos de carbono complejos de asimilación lenta, por lo tanto, dan energía de larga duración y sacian durante un buen rato.
  • Vitaminas A y del grupo B: Estas son cruciales para diversas funciones biológicas como la formación de tejidos, huesos, pigmentos de la vista y la transformación de energía.
  • Posee minerales como Magnesio, Calcio y Potasio; Y oligoelementos como Manganeso, Zinc y Selenio. Estos elementos favorecen la síntesis de proteínas y hormonas, la actividad muscular y el metabolismo de las grasas. 

La polenta orgánica de Jardín Orgánico posee todos estos beneficios y además el plus de ser producida en sintonía con la ecología de los sistemas naturales. Ideal para consumir de múltiples formas pero sin dudas muy rica para disfrutar calientita en los días invernales.