Por Kiako, the cook. –

De vez en cuando, una antireceta que sale de lo-que-sobra más lo-que-venga. Los mejores almuerzos rapiditos tienen orígenes así de humildes.

Estas pizzetitas nacieron con la intención de recibir algún extra para completar: una que otra verdurita, o queso derretido, quién te dice unhummus o un poco de babbaganoush. Lo cierto es que estaban tan buenas que no llegaron a cumplir ese destino. Solitas, más que pizzetas resultaron una suerte de hamburguesitas crocantes.

Hay muchas versiones parecidas en el pasado, pero de cuando en cuando bien vale recordar que lo bueno, si breve y fácil, dos veces bueno.

Receta:

La facilidad misma.

Ingredientes (para unas ocho pizzetas, quizás?):

– una taza de mijo cocido

– una taza de arroz cocido (el yamaní sale mejor así: dos de agua por una de arroz, sal y laurel o alga kombu; llevar a hervor y dejar a fuego corona, bieeen bajito, durante una hora. Apagar y reposar)

– dos zanahorias ralladas

– 2/3 taza de repollo colorado cortado bien finito

– una cucharadita de comino

– dos dientes de ajo

– una cucharadita de tomillo

– una cucharada de salsa de soja

– semillas de sésamo a gusto

Procedimiento

Empezamos con un salteadito. Precalentás la sartén, con un chorrito de aceite y el ajo en láminas, más el comino. Cuando está bien caliente, agregás las zanahorias y salteás un minuto. Después sumás el tomillo y el repollo. Saltear algunos minutos más hasta que afloje un poco: agregar en ese momento sal, pimienta y un chorrito de salsa de soja. Remover hasta que absorba la soja, dejar enfriar un poco.

Mezclar el mijo y el arroz con el salteado. Amasar con las manos hasta que se desarmen los granos y se forme una mezcla parecida a una masa. Si los cereales están a temperatura ambiente o aún tibios es mejor. Sino, te podés ayudar con un chorrito de aceite extra o con la procesadora – minipimer.

Darle forma a las pizzetas: primero una pelotita, luego con cuidado la aplastás hasta que quede redonda. Si hace falta, mojate las manos cada tanto para alisarlas que ayuda a que salgan parejas y no se quiebren.

Ponerlas en una placa aceitada apenas (o de siliconas); completar con un poquito más de sal, semillas de sésamo y si te animás un toque mínimo de azúcar integral que realza el sabor de las verduras. Llevar a en horno precalentado a 200°, fuerte. Está todo cocido: sólo queremos dorarlas y que salgan crocantes.

Calentitas o frías son buenísimas. Solas, con queso o hummus, o con unas gotas de limón. En la heladera duran al menos 5 días en recipiente hermético, las podés recalentar en la plancha o sartén cuando quieras.

 

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