Aprovechamos esta fecha para reflexionar sobre nuestro actual paradigma de desarrollo y promover y optar por modelos alternativos de producción orgánica y agroecológica que tengan en cuenta el ambiente y las personas.

El 3 de diciembre fue declarado Día Mundial del No Uso de Plaguicidas y Día Nacional de la Producción Orgánica, después de que en 1984 explotara la planta de Union Carbide en Bophal (India), liberando cianatos que causaron la muerte de tres mil personas en solo tres días y 16 mil víctimas al final del “accidente”.

La conmemoración busca llamar la atención y reflexionar sobre el rumbo de la agricultura de monocultivos con uso intensivo de agrotóxicos, que muestra una creciente contaminación y daño ambiental y causa graves desequilibrios en los ecosistemas.

En este sentido la Producción Orgánica, la agroecología y la biodinamia son alternativas viables para lograr un modelo de producción sustentable tanto desde el punto de vista económico, como el social y el ambiental.

Los mayores daños causados por la aplicación masiva e indiscriminada de plaguicidas en el campo y en los hogares son las muertes y las intoxicaciones agudas y crónicas que frecuentemente afectan a trabajadores/as agrícolas, como también a los consumidores, debido a los residuos de plaguicidas en los alimentos. Cientos de agrotóxicos han sido retirados del mercado mundial al confirmarse su peligrosidad para el ambiente y el ser humano.

Tenemos que festejar estos sistemas que ya funcionan y se basan en el cuidado de la biodiversidad y la fertilidad del suelo siguiendo los ciclos de la naturaleza y respetando a las comunidades, y apostar a su crecimiento.

 ¿Qué es la agricultura orgánica?

De acuerdo a la FAO (La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura), la agricultura orgánica es un sistema de producción que trata de utilizar al máximo los recursos de la terreno, dándole énfasis a la fertilidad del suelo y la actividad biológica y al mismo tiempo, a minimizar el uso de los recursos no renovables y no utilizar fertilizantes y plaguicidas sintéticos para proteger el medio ambiente y la salud humana.

• La mayor preocupación sobre el abastecimiento de alimentos (contaminantes), es la principal causa que incentivo el crecimiento del mercado de productos orgánicos, fue una creciente consciencia ambiental y la preferencia por productos de mayor calidad.

La agricultura ecológica se refiere a todas las variantes de agricultura alternativa que tienen la salud del ecosistema, la viabilidad económica a largo plazo y la responsabilidad social como metas. La agricultura ecológica recoge conceptos que se vienen desarrollando bajo una gran variedad de nombres y enfoques: agricultura orgánica, biológica, biodinámica, sostenible, permacultura, alternativa o el manejo integrado de plagas. Más allá de los nombres, la agricultura ecológica debe ser:

• Económicamente sostenible: viabilidad en el tiempo, en cuanto al terreno como unidad, en cuanto a la región, recursos, bajos insumos externos, rentabilidad estable, integración de todos los elementos: producción, mercadeo, tecnología, investigación participativa.

• Ecológicamente sensitiva: protección, recuperación y regeneración de los recursos no renovables, en vez de degradación y agotamiento; sintonía con la naturaleza; uso del reciclaje; uso de tecnologías y/o energías alternas; protección de la biodiversidad; tecnología libre de agroquímicos que afectan el agua, la tierra, el aire, la flora y la fauna; productos sin residuos tóxicos para el ser humano.

• Socialmente justa: salarios y entradas dignas para los agricultores y trabajadores, respeto por sistemas y conocimientos tradicionales, igualdad de derechos para la mujer, alimentos suficientes en calidad y cantidad para los productores en todo el planeta, respeto por la diversidad cultural; consideración por los efectos que la agricultura produce en la sociedad, el medio ambiente, la economía, las generaciones futuras y pueblos de otros países.

Este tipo de agricultura utiliza las prácticas que protegen los recursos naturales a la vez que producen alimentos más saludables:

• Variedad de cultivos a través de la utilización de la rotación de cosechas, los cultivos intercalados y el descanso del suelo o la selección de variedades de cultivos que se adapten bien a las condiciones de suelo y clima del terreno.

• La utilización de materia orgánica para mejorar los suelos y nutrir los cultivos, la minimización del uso de abonos inorgánicos.

• El uso de controles no tóxicos para el control de plagas y enfermedades.

• Controles mecánicos y orgánicos de la vegetación no deseada, en vez de usar herbicidas.

• El aprovechamiento y reciclaje de los recursos internos del terreno y de la población, para reducir en lo posible los costos de producción.

• La protección del suelo de la erosión, la no contaminación de los recursos naturales, la protección de las especies autóctonas -herencia genética- fomento de la biodiversidad y la regeneración del ecosistema local.

La agricultura ecológica ofrece la oportunidad de proteger la tierra y las aguas, recursos naturales muy maltratados. Nuestras montañas tienen suelos altamente erosionados debido a siglos de cultivo y pastoreo sin la necesaria protección. Las quebradas y ríos sufren de sedimentación, lo que perjudica la cantidad y calidad de nuestros abastos de agua. Las prácticas agrícolas actuales son en parte responsables de la destrucción de los hábitats acuáticos naturales, con repercusiones que van desde las cuencas hidrográficas, los cuerpos de agua dulce, los estuarios y deltas marinos, hasta los arrecifes costeros.

El uso y abuso de fertilizantes químicos sintéticos y pesticidas es asociado con importantes problemas ambientales, que incluyen la contaminación de aguas, extinción de fauna y flora, la destrucción de la capa de ozono de la atmósfera y la erosión de los suelos ante la destrucción del mantillo (top soil) y el agotamiento de la materia orgánica.

Los problemas ambientales causados por las prácticas agrícolas actuales han sido motivo de amplia discusión y preocupación internacional desde hace años. En una conferencia internacional sobre el Mediterráneo, los científicos concluyeron que la principal causa de contaminación de aquel mar había dejado de ser la industria, para pasar a ser responsabilidad de la agricultura.

La agricultura industrializada es señalada como una importante fuente de los problemas que causan el cambio climático. La deforestación y la erosión de los suelo reducen la capacidad de la naturaleza de secuestrar el dióxido de carbono y aumentan el reflejo del calor y la luz. La agricultura industrial es una gran consumidora de combustibles fósiles, tanto en la producción de insumos como en la producción y transporte de los alimentos. A través del aumento del consumo de carne en el planeta la ganadería industrial contribuye significativamente a la emisión de gases de efecto invernadero a la atmósfera, como el metano.

En varios países del mundo la agricultura ecológica/orgánica es parte de la política oficial de los gobiernos y se incluye dentro de las estrategias que pueden contribuir a reducir los problemas que causan el cambio climático.

Al utilizar materiales biodegradables y biológicos y al integrar grandes cantidades de materia orgánica como abonos y acondicionadores, la agricultura ecológica protege y mejora los suelos, a la vez que evita la contaminación del medio ambiente.

La agricultura ecológica ve al suelo como un componente activo, dinámico y vivo, y utiliza prácticas que lo protegen, mejoran y renuevan; recicla los desechos orgánicos y utiliza métodos naturales para el control de plagas y enfermedades. Al reciclar materiales orgánicos resuelve también importantes problemas de desperdicios sólidos. Además, este tipo de agricultura, en vez de destruir, integra los sistemas naturales de la flora y la fauna nativa, ayudando así a la protección de las especies autóctonas. La conservación o creación de setos, rocadales y hábitats acuáticos crea condiciones favorables para los pájaros, insectos, reptiles y anfibios, los cuales en su mayoría son considerados beneficiosos, y no como enemigos de los cultivos.

La agricultura industrializada y la industria alimenticia son un engranaje más de la máquina productiva y comercial, en que los criterios importantes son la apariencia, el tamaño y la alta productividad en menos tiempo y a menor costo. Por lo general juzgamos a los vegetales y las frutas por su tamaño y apariencia, pero raras veces por su valor alimenticio y el sabor, y menos aún por la cantidad de residuos tóxicos que puedan contener o el impacto ecológico de su producción.

Pocas personas están conscientes de los miles de productos químicos que son legalmente utilizados en el cultivo, conservación y preparación de los alimentos: plaguicidas, fungicidas, herbicidas, abonos, conservantes, colorantes, estabilizantes, etc. Prácticamente todos los alimentos que diariamente consumimos, líquidos y sólidos, contienen varios de estos químicos. Aunque las agencias gubernamentales reglamentan las cantidades que pueden estar presente en los alimentos, los mecanismos de investigación y reglamentación son constantemente cuestionados, y no pasa mucho tiempo sin que nos enteremos de que algunos de estos productos autorizados son declarados peligrosos para la salud.

Los productos orgánicos ofrecen una garantía saludable, además de ser más ricos en sabor y nutrientes. Si no tenemos contacto con los productores orgánicos, la certificación por una organización responsable nos ayuda a confiar en la calidad de los productos.

“La agricultura ecológica es una alternativa real para producir alimentos sin degradar nuestro medio ambiente, fomentar la producción local y ofrecer productos más sanos y nutritivos.”

Fuentes: 

http://www.panoramacajamarquino.com/noticia/dia-de-la-promocion-de-la-agricultura-organica-y-el-no-uso-de-agroquimicos/

http://www.vinosorganicos.com.ar/single-post/2015/12/02/3-de-diciembre-D%C3%ADa-de-la-Producci%C3%B3n-Org%C3%A1nica